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LA EDUCACIÓN HOY

LA EDUCACIÓN DE HOY... UNA NUEVA EXPERIENCIA PEDAGÓGICA


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LA EVALUACIÓN

Por: JUAN CARLOS GOMEZ PATIÑO | Publicado: 09/01/2010 20:27 |
Una nueva forma de evaluación?   (Decreto 1290) para la evaluación en Colombia que rige a partir de enero de 2010.

La evaluación es una actividad inherente al ser humano. De manera continua e inconsciente evaluamos nuestro entorno para acomodarnos a él. En el sistema educativo, quizás la práctica más frecuente de evaluación es la que realiza el maestro a sus alumnos, se suele hablar de ella como evaluación del aprendizaje, evaluación del desempeño o más recientemente evaluación de logros. Un segundo nivel es la evaluación de todo un grupo o curso, que se hace a partir de las evaluaciones individuales. Un tercer nivel es la evaluación

De  toda la institución y un cuarto nivel es la evaluación de toda una localidad, un distrito y del país.


Antes de iniciar la temática quisiera referirme a dos concepciones evaluativas que hemos venido manejando desde hace más de una  década. Estas son:

EVALUACIÓN FORMATIVA VS  EVALUACIÓN SUMATIVA

En los últimos años se ha ido incrementándose paulatinamente la preocupación del profesorado por conocer y desarrollar modelos y sistemas de evaluación más formativos y pedagógicos, que superaran los modelos más tradicionales de evaluación-calificación, basados, fundamentalmente, en la realización de pruebas, test, controles y exámenes, habitualmente con una finalidad, principalmente sumativa, cuando no únicamente calificativa.

 

En este sentido, una de las posibilidades de actuación que más se ha desarrollado en los últimos veinte años ha sido la de favorecer la participación del alumnado en los procesos evaluativos. En muchos casos, esta vía de actuación suele estar asociada a la utilización de nuevas estrategias didácticas en el trabajo cotidiano en el aula, claramente dirigidas a favorecer un mayor aprendizaje entre el alumnado.

 

 Quizás por este motivo, comienzan a aparecer autores que a la “evaluación formativa” la llaman “evaluación para el aprendizaje”.

Lógicamente, como en todo cambio educativo, se suele pasar por situaciones de dudas, resistencias, e incluso temor, respecto a los problemas que pueden producirse durante su aplicación, sobre todo las primeras veces, cuando supone un cambio muy brusco.

 

La evaluación durante el proceso de aprendizaje o formativa es un término que fue introducido en el año 1967 por M. Scriven para referirse a los procedimientos utilizados por los profesores con la finalidad de adaptar su proceso didáctico a los progresos y necesidades de aprendizaje observados en sus alumnos. Responde a una concepción de la enseñanza que considera que aprender es un largo proceso a través del cual el alumno va reestructurando su conocimiento a partir de las actividades que lleva a cabo. Si un estudiante no aprende, no es solamente debido a que no estudia o a que no tiene las capacidades mínimas, sino que también puede ser motivado por las actividades que se le proponen.

 

Este tipo de evaluación tiene, pues, como finalidad fundamental una función reguladora del proceso de enseñanza – aprendizaje para posibilitar que los medios de formación respondan a las características de los estudiantes. Pretende principalmente detectar cuáles son los puntos débiles del aprendizaje más que determinar cuáles son los resultados obtenidos en dicho aprendizaje.

 

Desde el punto de vista cognitivo, la evaluación formativa se centra en comprender este funcionamiento del estudiante frente a las tareas que se le proponen. La información que se busca se refiere a las representaciones mentales del alumno y a las estrategias que utiliza para llegar a un resultado determinado. Los errores son objeto de estudio en tanto que son reveladores de la naturaleza de las representaciones o de las estrategias elaboradas por el estudiante.

 

A través de los errores se puede diagnosticar qué tipo de dificultades tienen los estudiantes para realizar las tareas que se les proponen, y de esta manera poder arbitrar los mecanismos necesarios para ayudarles a superarlos. Pero también interesa remarcar aquellos aspectos del aprendizaje en los que los alumnos han tenido éxito, pues así se refuerza este aprendizaje.

 

Se puede decir, pues, que la evaluación formativa pone el acento en la regulación de las actitudes pedagógicas y, por lo tanto, se interesa fundamentalmente más en los procedimientos de las tareas que en los resultados. En resumen la evaluación formativa persigue los siguientes objetivos: la regulación pedagógica, la gestión de los errores y la consolidación de los éxitos.

 

Por su parte, La evaluación sumativa tiene por objeto establecer balances fiables de los resultados obtenidos al final de un proceso de enseñanza – aprendizaje, pues pone el acento en la recogida de información y en la elaboración de instrumentos que posibilitan medidas fiables de los conocimientos a evaluar, ya que ésta .tiene esencialmente una función social de asegurar que las características de los estudiantes respondan a las exigencias del sistema. Pero también puede tener una función formativa de saber si los alumnos han adquirido los comportamientos terminales previstos por el profesorado, y en consecuencia, si tienen los prerrequisitos necesarios para posteriores aprendizajes, o bien determinar los aspectos que convendría modificar en una repetición futura de la misma secuencia de enseñanza – aprendizaje.

 

 

 

En síntesis, es menester subrayar que la evaluación sumativa se distingue más por los objetivos que persiguen que por los instrumentos que utiliza, pues algunos docentes la toman como estrategia autoritaria y arbitraria para imponer formas de conocimiento tradicionales ya pasadas de moda, sin tener en cuenta factores primordiales en la formación individual estudiantil,  relacionadas a la forma como van aprendiendo y adquiriendo nuevas experiencias de aprendizaje.

  


EVALUACIÓN INTERNA VS EVALUACIÓN EXTERNA 

En  décadas pasadas se experimentó en Colombia un significativo avance en relación a la evaluación externa con base en  la medición de aprendizajes básicos. La necesidad de contar con información unificada sobre los resultados del sistema educativo condujo a crear un Sistema Nacional de Evaluación de carácter nacional que ha dado cuenta del estado de la educación a nivel agregado. Con la aplicación de pruebas a todos los estudiantes, en primer lugar Icfes y luego Saber, se dio recientemente un paso importante en la consolidación de sistemas regionales de evaluación, cuya generalización a otras regiones será sin duda uno de los retos  controversiales de la nueva década.

 

De hecho, la aplicación de esta evaluación externa ha constituido siempre un motivo de controversia por parte del profesorado que no ve lo suficientemente claro a la hora de evaluar competencias, dadas las características regionales educativas, siendo que en Colombia la educación es ante todo de rasgos individuales y no centralista, y en la mayoría de los casos las pruebas externas se aplican desde la perspectiva del ciudadano capitalista, que ya tiene su propio dominio contextual.

                      

En consecuencia, los resultados de estas pruebas externas se contemplan en los distintos grados de comprensión cultural, o sea, hay un mayor adiestramiento en cuanto a lo contextual desde la óptica en que se aplican los exámenes. Generalmente son más altos en los grados de comprensión del nivel II y  III para los estudiantes de Bogotá  que para los de la costa.

 

Desde luego que, los ritmos de aprendizajes son distintos, pero no lo son así las formas de evaluar, pues el gobierno aplica pruebas externas sin tener en cuenta diferencias individuales y regionales.

 

Desde esta perspectiva, el tipo de evaluación interna contrasta con la evaluación externa de los alumnos que se hace desde fuera de la institución por parte de otras entidades. Cada una de estas evaluaciones tiene aspectos en común, pero también formas de aproximación diferente en sus contenidos, metodología y usos de la información, así: La evaluación interna proporciona al maestro oportunidades para identificar las condiciones de entrada de los alumnos, hacer un seguimiento permanente a través de evaluaciones periódicas, realizar evaluaciones parciales o sumativas. Este tipo de evaluaciones permiten construir un juicio más comprensivo de los estudiantes, identificar avances y retrocesos y adentrarse en la relación entre los procesos de desarrollo de los alumnos y los procesos de la enseñanza – aprendizaje.

Hoy día, ya no basta con que los niños asistan a la escuela y permanezcan en ella, es además necesario que logren unos aprendizajes básicos que les permitan ser ciudadanos competentes, preparados para afrontar los grandes retos que demanda nuestra sociedad actual enmarcada en constantes cambios tecnológicos,  para lo cual será cada vez más necesario para los requerimientos de subsistencia, el ciudadano  del saber actuar y del saber conocer.

 

Finalmente se cree que estas formas novedosas de evaluar van en favor de un sistema integral educativo en el que se propicien  el desarrollo de  competencias para enfrentar este mundo globalizado, asumir el reto de resolver problemas, así como un factor de crecimiento institucional. También se busca a través de ellas, explorar el comportamiento pedagógico del maestro que, en consecuencia, se evalúa así mismo a través de este proceso; es decir, si a los estudiantes les va mal en las pruebas de Estado es porque el docente ha perdido su tiempo o no está a la línea con las nuevas tendencias educativas.

 

 

 

 

 

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